
Siempre escuchamos que no existe un manual, una escuela o una receta para ser buenos padres o por lo menos para hacer lo mejor frente a los hijos, pero esto no puede ser una justificación para que PAPÁ Y MAMÁ no busquen herramientas de formación que faciliten el descubrimiento de sus fortalezas y debilidades permitiéndoles de esta manera modificar las conductas y actitudes que dificultan su esfuerzo y, fortalecer aquellas que les permiten un desempeño armónico en el núcleo familiar.
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