Es el currículo organizado en asignaturas, con fuerte énfasis en los contenidos disciplinares y no siempre relacionado a las vivencias e intereses de los adolescentes. Este currículo histórico se caracteriza por:
Þ Los conocimientos a enseñar son determinados por la tradición academicista y disciplinar, seleccionados sin mayor análisis de los requerimientos de la sociedad ni de las necesidades de los adolescentes.
Þ Existe fragmentación del saber en tanto los contenidos se organizan en áreas disciplinares o asignaturas, sin mayor vinculación entre si.
Þ La formación enfatiza los saberes académicos.
Þ El aprendizaje se basa en la memorización de contenidos.
Þ Prevalece la clase magistral y la enseñanza frontal en tanto el rol del docente es el de transmisor de conocimientos.
Þ La evaluación focaliza en los resultados de las pruebas que verifican memorización de contenidos siendo escasas las instancias de autoevaluación y retroalimentación de experiencias.
Esta modalidad de diseño curricular ha llevado a considerar a determinados saberes como "sustanciales" en la mentalidad y en las prácticas de los docentes, como "disciplinas valiosas" con importantes cargas horarias, independientemente de qué y cómo se trabaje y los aprendizajes que se logren. Esta concepción va más allá del ámbito académico generando en la cultura social una manera de valorar y seleccionar los saberes. Como consecuencia de esto, cada profesores muy cuidadoso de su asignatura y de su "poder". Parecería que esta puede ser una explicación de porqué las innovaciones que toquen el poder de la asignatura (norma "sagrada" de los profesores) origina tanta resistencia
Autor: Arturo Clery.
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